Elaica XXXIX. Los Terentes

Ilustración

Elaica es una serie de relatos que se relacionan entre sí porque se desenvuelven en esta mítica y fantástica tierra. Cada relato es una historia distinta y a veces, una continuación.

Relatos anteriores:

Obras literarias originales realizadas por mí.

Los Terentes

 
Entre las antiguas montañas Cracias, cerca de la sabia ciudad de Calirio; una de las ciudades más importantes del continente del Oeste, existe un estanque de aguas misteriosas y mágicas que solo pueden ser manipuladas por siete sabios Antiguos.

Los Terentes fueron de los tantos Antiguos de las aguas que no regresaron a Unsi cuando la profecía lo demandó, puesto que su más preciado tesoro; el estanque de Alia, corría peligro bajo las manos del peligroso rey Sadgón; el loco, aquel que sucumbió en la demencia parafraseada por las voces de Ururthur; la región de las bestias y los demonios.

Cuentan las leyendas de los ciudadanos de Calirio, y de los pueblos subyacentes, que los fantásticos Terentes se reunían en aquel estanque misterioso y recóndito en la parte más profunda de las montañas; dicho depósito de agua era difícil de conseguir, ningún lo ha vuelto a ver hombre salvo los primeros habitantes de Calirio, los que construyeron la ciudad gracias a las indicaciones de estos sabios Antiguos.

Se dice también que los Terentes eran siete; cada uno con su habilidad particular para predecir el futuro a través de las aguas del estanque. Entre adversidades y desdichas, entre felicidades y glorias, entre victorias y pérdidas; aquello que era considerado lo más sublime emergía de las aguas para contar su historia.

También se cuenta desde las voces circundantes, sobre la forma que adoptaron estos misteriosos Antiguos. Los Terentes tomaron la forma de la sabiduría, así que adoptaron el aspecto de ancianos; tenían los ojos profundos y casi imperceptibles, sus cuerpos cubiertos por las aguas de los pequeños depósitos acuáticos que proliferaban toda la región Sadmente, y sus barbas eran muy largas y chorreantes, parecidas a una cascada. Medían más de veinte metros de altura y estar frente a ellos, para un humano, era tan increíble como paralizante.

El primero en aparecer en la reunión era Daisus; el que predice las victorias, se podría decir que este es el Terente más importante de todos, puesto que las predicciones en el estanque de Alia no se realizaban a menos que él estuviese presente. Era de personalidad tranquila y cordial, casi inalterable.

A diferencia de su compañero, Beifos, el que predice las desgracias; no era alguien muy afable. Sus aptitudes tenían que ver más que todo con la ansiedad y la paranoia, ya que sus ojos veían lo peor en el corazón de los hombres y por esa razón, mantenía su distancia con ellos.

Levon, el que predice las satisfacciones; era más o menos parecido a Daisus, pero con la diferencia de que no era un ser muy tranquilo. Se la pasaba viajando por las aguas que recorren toda Elaica, buscando, investigando y divirtiéndose lo más que podía con otros Antiguos.

De los Terentes más sombríos y menos tratables se encontraba Banon, el que predice las traiciones; era un Antiguo frío, tosco y bastante severo al hablar. No confiaba en nadie, salvo en sus compañeros y residía en un lago subterráneo bajo las montañas Cracias al que era imposible llegar.

Su contrario en este conteo era Salinor, el que predice las glorias; era amigo de todas las criaturas en Elaica, incluso del hombre, de hecho, fue él quien convenció a los otros Terentes de ayudar a los miembros de la quinta y sexta tribu para lograr su destino de construir la imponente ciudad de Calirio.

Junto a él se encontraba Diforio, el que predice las verdades; su lengua no tenía tacto al hablar, podía ser tan crudo como la muerte misma y parecía no tener sentimiento alguno. Dentro de su mente sabía el secreto de la más espantosa verdad, pero nunca la reveló a nadie, ni siquiera a sus compañeros.

Y por último, entre los sabios y Antiguos Terentes, se encontraba en el grupo Alión, el que predice las mentiras; un ser un poco soberbio, pero a la vez prudente. Para él la confianza es solo un elemento ficticio hasta que se demuestre lo contrario. De todos los Terentes, él es el más prejuicioso; y al hablar, juzgaba a todo aquel que estuviese en su presencia.

Estos eran los siete Terentes que se reunían cada mes entre las montañas Cracias, en el estanque de Alia para predecir el futuro de Elaica. Los grandes secretos eran guardados por ellos, pero los pequeños si eran revelados a aquellos que lograban encontrarlos justo en su reunión. Pasarán los eones en Elaica y ellos seguirán allí, porque el futuro es su adicción y mientras el estanque de Alia exista en este mundo, ellos no partirán de nuevo a las estrellas.

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