Mitología de las palabras – Ciclópeo

Puerta de los leones de Micenas (Grecia).

En el diccionario de la Real Academia Española, la palabra Ciclópeo posee dos definiciones relacionadas entre sí. En la primera hace referencia a los «Ciclopes», personajes gigantescos de la mitología griega que dieron origen a esta palabra. Y la segunda se refiere a ciertas construcciones colosales y antiguas que se distinguen por el enorme tamaño de sus piedras.

Etimología

Ciclópeo, es un adjetivo que viene del latín: Cyclopeus, que a su vez, surge del griego: κυκλώπειος. En principio esta palabra hacía referencia a los Cíclopes, pero tanto en el griego como en el latín se refiere a las grandes construcciones arcaicas, las cuales eran tan colosales que pareciera que no fueron hechas por manos humanas, por lo que en la tradición popular atribuyeron este trabajo a estos gigantes. Actualmente la palabra se refiere a lo gigantesco o desmesurado. En efecto, esta palabra deriva de Cíclope (Κύκλωψ), plural: Cíclopes (Κύκλωπες), vocablo que en la etimología tradicional recalcaba la característica principal de estas criaturas, a partir de κύκλος (“Kyklos”), que significa ‘círculo’, ‘rueda’, y ὤψ (“Ops”), que significa ‘ojo’, ‘vista’ o ‘mirada’, relacionándolo con el hecho de que los Cíclopes, eran seres mitológicos gigantescos con un solo ojo circular en medio de la frente.

Según el escritor británico Robert Graves, los cíclopes pudieron haber sido un gremio de forjadores de metal en la Edad del Bronce que probablemente tenían tatuados en la frente anillos concéntricos como muestra de homenaje al sol por ser su fuente de energía.

Mitología

Según la Teogonía de Hesíodo, los primeros cíclopes eran hijos de Gea y Urano, las primeras personificaciones en la genealogía. Estos eran tres y sus nombres eran: Brontes, Estéropes y Arges, hermanos de los Titanes. Gigantescos y de fuerza descomunal, fueron arrojados a las entrañas de la Tierra para trabajar en la forja de metales. Durante la rebelión de los Olímpicos contra los Titanes, los cíclopes ayudaron a Zeus y a los otros dioses a derrocar a sus hermanos forjando armas para ellos, especialmente los rayos de Zeus. La fragua de estos cíclopes se ubicaba en el volcán Etna, en Sicilia, Italia, que posteriormente sería dirigida por Hefesto, el dios herrero.

En la Odisea de Homero, aparece otro tipo de cíclope con una filiación distinta. Se trata del famoso Polifemo, hijo del dios Poseidón y paradigma del salvajismo y la ferocidad. En una brillante estratagema, Odiseo ciega al gigantesco monstruo clavando en su ojo la punta afilada de un tronco de árbol, para así poder atravesar la cueva que éste custodiaba y llegar a su navío con el resto de sus hombres. Este mismo cíclope protagoniza también un mito como pretendiente de la hermosa ninfa Galatea, quien estaba enamorada del pastor Acis. Polifemo al enterarse, aplasta a Acis con un peñasco, pero la nereida Galatea, que era ninfa del mar, convirtió el cuerpo de Acis en un río para así poder encontrarse de nuevo con él en el mar.

Arte sobre el mito

Fuente

Grabado de Erasmus Francisci zu Nürnberg (1627-1680), en el que aparece un cíclope.

Fuente

El cíclope Polifemo, por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein, 1802.

Fuente

Odiseo en la cueva de Polifemo, Jacob Jordaens, primera mitad del siglo XVII.

Fuente

Odiseo escapa de la cueva de Polifemo. Cerámica de figuras negras ca. 500 a. C.

Apoya a @celfditorial (nuestro proyecto) una revista de arte y cultura para la blockchain STEEM. Si te sientes parte de la comunidad @celfmagazine entérate más de el haciendo click aquí.

https://steemitimages.com/0x0/https://cdn.steemitimages.com/DQmWJequHcS7JdJKyuUicM846ii1h9S8hipoM9AaC7Sygwg/LP.gif

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *