El Zángano, una idea que se convirtió en inspiración

Ilustración

Las personas al escribir dejan plasmadas dentro de sus letras una parte de ellos mismos. El deseo se convierte en el director de tu creatividad, creando con tus manos universos paralelos en el que tú te conviertes en el epicentro absoluto. “El Zángano” para mí es toda esa definición y mucho más, al escribir cada relato contemplo los avances de mi imaginación, y una creatividad que merece disciplina, porque al entrar en los terrenos de las letras siento que me hacen falta más elementos para embellecerlas. Siempre pensaba cuando era más joven ¿por qué los artistas sufrían tanto por su arte? Ahora lo sé, más que bien.

Los relatos de “El Zángano” surgieron al recordar mis años de vivencia en Mérida, Venezuela, donde conocí distintos pueblos y diferentes culturas y leyendas características de la sociedad andina. Los mitos siempre han tenido un atractivo para mí, y no dudé mucho en indagar sobre esta área muy renombrada por esta mágica región. Tuve el placer de toparme con un libro de antropología en la Universidad, la edición que llegó a mis manos trataba precisamente sobre mitos y leyendas urbanas de la ciudad de Mérida, y fue allí, donde conocí por primera vez la historia del zángano.

Según el libro, que en realidad era un Boletín Antropológico, el cual, era publicado en físico anualmente, para el disfrute de los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de los Andes. Se mencionó allí la leyenda del Zángano, la cual, no solo radicaba en las tierras andinas, sino que también, en algunas regiones de México y Argentina. Las versiones sobre esta leyenda eran bastante similares, con un mismo personaje con características iguales, pero que en cada una de esas leyendas, realizaba actividades maliciosas distintas para decaer a sus víctimas o provocarles intranquilidad.

Este ser es un parásito, ánima, brujo o duende malvado que sorbe la vitalidad y la alegría de sus víctimas, (todas mujeres) realizando una serie de travesuras inhumanas que perturbaban la paz de sus incautas. Según las distintas leyendas, el Zángano era invocado por un brujo o bruja como maleficio para una persona. Su función era acabar con esa persona tanto física como mentalmente, realizando cosas como; empujándola, escupiéndola, orinándola, provocándole horribles pesadillas, hay historias que cuentan anécdotas de mujeres que han llegado a estar embarazadas extraña e inesperadamente, y éstas mujeres piensan que es por causa de éste brujo, que las ha embarazado para causarles más sufrimiento.

Sobre su aspecto, las leyendas varían, pero muchas concuerdan que éste tiene la habilidad de tomar la forma de un cuervo, buitre o zamuro, volando por cielos de noche a la búsqueda de sus víctimas, para perturbarlas y provocarles pesadillas y sustos y así alimentarse de su miedo. Muchos relatan que es un hombre vestido de negro, con un sombrero muy grande que cubre su rostro, otros dicen que se trata más bien de una gabardina, muy amplia, que cubre todo su esbelto cuerpo, y que esta, está hecha de plumas largas de ave de rapiña, como las de un cóndor.

Simplemente la leyenda del Zángano ha sido una inspiración para mí, la utilicé para crear esta serie de relatos que cada vez que concluyo me siento más y más exigente, porque siento que no fue el final apropiado. Muy pocas veces he tenido esa discordia dentro de mí cuando se trata de relatos, pero con esta serie es algo diferente, porque quiero perfeccionarla pero al releer, me doy cuenta que tal creatividad no requiere de perfección, porque comprendo que, fue así como debió ser escrito. Muchos que me leen y entienden lo que digo supongo que más de una vez han caído en lo mismo, espero que estas palabras les ayuden a comprender que es preferible admirar la belleza de su trabajo, y no quedarse estancados en la duda de proseguir.

Si desean ver los relatos sobre esta serie que llevo hasta ahora, con gusto se los hago llegar aquí abajo en estos links, vendrán muchos más, mis manos están ardiendo y solo la escritura podrá apaciguar las llamas:

* I. Judith
* II. Judith (continuación)
* III. María
* IV. Alicia
* V. Alicia (continuación)
* VI. Matilda
* VII. Matilda (continuación)
* VIII. Raquel
* IX. Betsabé
* X. Betsabé (continuación)
* Amanda

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