Elaica XIII. Menomes, La Bella

Ilustración

Elaica es una serie de relatos que se relacionan entre sí porque se desenvuelven en esta mítica y fantástica tierra. Cada relato es una historia distinta y a veces, una continuación.

Relatos anteriores:

Obras literarias originales realizadas por mí.

Menomes, La Bella

 
Solo había un lugar en Elaica para rendirle culto a todo lo que era considerado bello para el hombre, a la estética de la hermosura y a los placeres, y este lugar, era la ciudad de Menomes, llamada por ésta razón, «La Bella». Menomes se ubicaba en un territorio anteriormente baldío, donde los antiguos de la tierra de menor rango, hacían sus experimentos creando minerales nuevos para agregar en las distintas regiones de Elaica, sin embargo, no se sintieron satisfechos con sus creaciones y las dejaron allí, esparcidas por todo el lugar.

Muchos estudiosos de Calirio y Elam, fueron hacia aquella región para explorarla. Los Maestros geólogos de Calirio estudiaron las rocas y minerales y su composición les pareció tan grandiosa que emplearon la alquimia para transmutarlas. La alquimia en Elaica, era manejada por los magos de Calirio, quienes a su vez, aprendieron este arte de Olio, antiguo supremo de las aguas, maestro de las ciencias ocultas.

Tras terminar su trabajo, los alquimistas y científicos presentaron sus labores a los señores de Elam, Zaharán, Calirio y Cenontes, y con éste material preparado, construyeron sus palacios en el campo abierto de aquella región que se encontraba junto a las colinas detrás de Cenontes. Los edificios que allí se construían fueron desarrollados por mentes magistrales con un don artístico creador de cosas hermosas. Ver aquellas formas, colores y fachadas oníricas de aquellos palacios, era como estar en presencia de un paraíso donde solo podían habitar los seres célicos y astrales. Las exposiciones artísticas elaboradas en las puertas, columnas y techos de aquella aglomeración de edificios, hicieron que más y más artistas y filósofos de distintas regiones de Elaica, fueran allí para poder aportar con sus talentos o hallar la inspiración.

Aquel epicentro llano para todo aquél admirador y creador de las artes, comenzó a ser habitado poco a poco y en enormidad, y las personas creaban sus campamentos afuera de estos palacios, y danzaban y hacían muestras de expresión artística. Y de esta manera, Menomes poco a poco dejaba de ser solo un centro de mansiones y palacios, para posteriormente, construirse museos, casas, plazas, templos y academias sobre la estética del arte, para instruir allí, a todos aquellos que quisiesen ser ilustrados en esta diversa área. Menomes era una ciudad sin muros, puesto que, según los que la habitaban, no necesitaba de ellos porque estaba protegida por su gran guardiana Cenontes, la ciudad de los fieros guerreros.

Al ser convertida en una ciudad oficialmente, se discutió en la cámara de grandes señores de Elaica, radicada en Elam, sobre quién sería el señor de Menomes, La Bella, no solo debía de ser de sangre noble y un hombre justo, sino que también, debía ser un sabio en las artes y en las danzas, quien mantuviese en perpetuidad la beatitud ejemplar de aquella hermosa ciudad. Después de varias horas de discusión se resolvió el caso a votación, y unánimemente se eligió como señor regente de Menomes, a Drairius, el borracho, uno de los señores más poderosos de Elam, el cual, fue el primero en establecer un palacio en Menomes y de ayudar a conformarla como ciudad de bellas artes. Nadie más estaba tan calificado de dirigir tal ciudad que él, y cuando fue elegido señor de Menomes, se dirigió inmediatamente hacia allá con toda su familia e hizo una fiesta que duró cuatro días.

Drairius gozaba constantemente del sabor del vino y los placeres mundanos. Su dorado palacio estaba hecho con las rocas transmutadas extraídas de los alrededores de Menomes, dándole una apariencia y textura inigualable, este material característico solo radicaba en esa ciudad, para darle un aspecto mucho más bello. Dentro de las habitaciones de dicho palacio, según los relatos de licenciosos sirvientes, se realizaban orgías en nombre a lo mundano y se servían interminables festines de opíparos manjares, en las salas y pasillos para todos los invitados participantes.

A pesar de su vida llena de banalidades desenfrenadas y excesos de lujurias libertinas, Drairius fue un gran señor para Menomes, velando siempre por mantenerla hermosa. Fue muy generoso con los artistas, cantantes y arquitectos más talentosos, ofreciéndoles mansiones, mujeres u hombres según su disfrute o preferencia, aunado a una buena vida de riquezas. Estableció la caligrafía como nueva expresión de arte, y también construyó espacios académicos para actores, escritores y poetas, además de grandes teatros.

Menomes siempre vivió arropada en los albores de la belleza que todo el tiempo la rodeaba. Esta ciudad fue la única en toda Elaica que no conoció los horrores de la guerra. No poseía una academia militar siquiera, ya que era protegida por su ciudad hermana Cenontes. Para los soldados de Cenontes estaba prohibido ir a Menomes, a menos que se les ordene, porque los señores de dicha ciudad temían que el espíritu abrasador de Menomes corrompiese los corazones de los guerreros, volviéndoles débiles para la guerra. Solo podían mantener vigilia en torres construidas en lugares aledaños a la ciudad, a sesenta kilómetros de distancia. La ciudad mantuvo su estilo de vida por muchos milenios, y jamás perdió su brillo a pesar de los catastróficos días que azotaban a Elaica sin piedad.

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