Los niños de Lilith (Parte XV)


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UN GIRO INESPERADO

 

Todo quedó en completo silencio, no se escuchaba ni al viendo empujando la neblina, o las poderosas pulsaciones que por aquel momento, debía estar Jonathan abarrotado por los nervios. El suelo parecía que se desvanecía al igual que todo el lúgubre ambiente, y solo quedó Jonathan frente a los niños y la enorme y temible criatura demoniaca.

Sintió un poderoso escalofrío caminar por sus piernas, hasta que llegó a sus brazos y su mano se volvió trémula, mientas sostenía el corazón de Asmodeus.

Los minutos pasaban y las miradas se hacían más intensas y duras, y las palabras seguían sin manifestarse. Los niños observaban a Jonathan para tratar de encontrar en él aunque sea una fisura de inseguridad, pero no la hallaron. Sin embargo, si los niños pudieran ver en su interior, encontrarían que por dentro él estaba quebrado, pero no lo demostró.

Jonathan mantuvo su posición imponente y firme y disimuló por completo el horror que le causaba aquella situación. El final de ese enfrentamiento de miradas se debió a que el niño líder, quien comandaba el ritual de la malévola deidad conocida como Lilith, juntó sus manos hacia delante, como dando entender una actitud de tranquilidad, y luego comenzó a caminar unos pasos hacia adelante. Jonathan se puso en guardia y gritó:

—¡No des un paso más o arrojaré al suelo esto y lo romperé en mil pedazos! —Dijo Jonathan con el desafío despedido de su boca.

El abominable demonio que estaba detrás de los niños hizo un gesto como de burla, Jonathan lo observó pero no estaba muy seguro, aquella criatura era tan horrenda que solo podía identificar cosas espantosas manifestadas por ella.

—Pues hágalo agente Semprún, —dijo el niño líder. —Una vez que lo arroje aprovecharemos la oportunidad de tomarlo, el corazón de Asmodeus es indestructible, no podrá romperlo con ningún método mortal que se le ocurra.

Ahí Jonathan bajó sus vapores y comenzó a presentar un quebrantamiento ínfimo en su rectitud, el horror comenzó a presentarse en su expresión poco a poco.

—Como sea, —continuó el pequeño heraldo del mal. —Se lo quitaremos de todas maneras, usted es solo uno y nosotros somos muchos.

Los niños comenzaron a moverse de su posición y caminaron poco a poco hacia los lados tratando de rodear Jonathan, como un montón de depredadores acorralando a su presa. El niño líder y la bestia, en cambio, se quedaron en su posición mientras esperaban el afanado baño de sangre.

Los niños comenzaron a sacar sus cuchillos y se acercaban lentamente a Jonathan, el cual, comenzó a hacerse trizas por el terror. Metió su mano en su chaqueta de cuero e intentó buscar su arma, pero se dio cuenta que no la tenía.

—Usted morirá aquí. —Dijo el niño líder con una sonrisa siniestra. —Usted y la Hermana Agatha, los mataremos y serviremos sus cuerpos a los vástagos necrófagos del infierno.

De repente, un giro inesperado cambió el rumbo de las cosas. El niño líder soltó con fuerza un quejido de dolor, y luego, se desplomó al suelo temblado. Un cuchillo se había insertado con brutalidad en medio de su espalda, y el ejecutor no era nada más y nada menos que la Hermana Agatha, quien había salido de su trance para auxiliar con desesperación al agente Semprún.

Continuará…


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