Una crónica de la demencia VII / A chronicle of dementia VII


«Lo que el mundo llama genio es el estado de enfermedad mental que nace del predominio indebido de algunas de las facultades. Las obras de tales genios no son sanas en sí mismas, y reflejan siempre la demencia mental general.»

— Edgar Allan Poe

«What the world calls genius is the state of mental illness that arises from the undue dominance of some of the faculties. The works of such geniuses are not healthy in themselves, and always reflect the general mental dementia.»

— Edgar Allan Poe

Isabel despertó agitada, abrazada por la angustia. Rodeada por las sombras que no permitían la entrada de la luz matinal a su habitación. Cayó en un cataclismo de horrores al ver que estaba flotando, como sumergida en aguas profundas. Movía sus brazos y piernas con todas las fuerzas que tenía, pero era inútil, como si algo denso alrededor de ella retuviera sus movimientos.

Isabel quería gritar, pero no podía. Emir había salido temprano al trabajo y ella se había quedado sola. Miraba a su alrededor y pensaba que aquello era el más horrible sueño. Trató de girar, de encontrar a su alrededor alguna salida, pero nada pudo vislumbrar. Intentó impulsarse hacia otro sitio, pero solo giraba y giraba. Ya el pánico en el cuerpo de Isabel había tomado el absoluto control.

Luego, en un instante, la habitación se inundó de tinieblas, densas y abismales, lo que acrecentó la desesperación y el estupor en Isabel. Esta vez, fue peor el horror, ya que ella sentía que se encontraba en medio de un vacío inmenso, tan oscuro y desconocido. Creía que moriría en medio de tanta ausencia de luz. Agitó todo su cuerpo con rabia y miedo, solo quería buscar la forma de poder escapar, se preguntaba a cada momento cuando terminaría esa pesadilla.

Pero una luz que vino de arriba comenzó a calmar la mente de la perturbada Isabel. Intentó elevarse hacia ella utilizando su máximo esfuerzo, trató de calmar su alterado espíritu y se concentró. Al estar un poco más cerca de aquella desconocida luz se dio cuenta de lo que en realidad era. A través de ella, Isabel se vio así misma, dormida en su cama en completa calma, y aquello la dejó con los ojos desorbitados.

Se abalanzó así misma atravesando aquél umbral que representaba la entrada al mundo real, dejando atrás a las pesadillas productos de su enajenación, y en solo un tirón, se encontró a sí misma, exaltada en su cama y con el corazón con ganas de salírsele del pecho. Otro episodio intranquilo para ella, pero esta vez, sumergida en su trastornada consciencia.

Isabel woke up agitated, embraced by anguish. Surrounded by shadows that did not allow the morning light to enter her room. He fell into a cataclysm of horrors when he saw that it was floating, as if submerged in deep water. She moved her arms and legs with all the strength she had, but it was useless, as if something dense around her held her movements.

Isabel wanted to scream, but she could not. Emir had left early for work and she had been left alone. He looked around and thought that this was the most horrible dream. He tried to turn, to find around him some exit, but nothing could glimpse. He tried to push himself to another place, but only turned and turned. Already the panic in Isabel’s body had taken complete control.

Then, in an instant, the room was flooded with darkness, dense and abysmal, which increased Isabel’s despair and stupor. This time, the horror was worse, since she felt that she was in the middle of an immense emptiness, so dark and unknown. I believed that I would die in the midst of so much absence of light. He shook his whole body with anger and fear, just wanted to find a way to escape, he wondered every moment when that nightmare would end.

But a light that came from above began to calm the mind of the disturbed Isabel. He tried to rise to it using his best effort, tried to calm his altered spirit and concentrated. Being a little closer to that unknown light he realized what it really was. Through it, Isabel saw herself, sleeping in her bed in complete calm, and that left her with wide eyes.

She rushed herself through that threshold that represented the entrance to the real world, leaving behind the nightmares products of her alienation, and in just a tug, she found herself, exalted in her bed and with the heart wanting to get out of the chest. Another uneasy episode for her, but this time, submerged in her deranged consciousness.


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