El Refugio [Poema] / The Shelter [Poem]

Huí hacia los parajes de la antigua tierra señorial de Estirlich, gobernada por espíritus severos lacerantes y ladinos. Mis pies descalzos fueron prodigios resistentes ante las piedras de los verdosos terrenos. La humedad bañó mis ojos desesperados por llegar al ansiado sitio.

Los dioses me observaban, y temerosos por mi espíritu, retrocedieron dejando al destino su trabajo. Me adentré al bosque y escuché el canto de Menric, el trovador de los siete puntos, para apaciguar las llamas de mi encendida alma. Rocío nocturno de Estilich, sabroso a dulce néctar de las afligidas flores, quienes aún esperan la lluvia del oro prometido.

El árbol de Tapio estaba por fin frente a mí, esperando mi dirección triunfal, mientras las hespérides observaban mi camino con risas gloriosas adornadoras de mi travesía. Al estar cerca, caminé con lentitud por las pequeñas y fangosas rocas que se encontraban cerca del albergue alboreo. Runas talladas en prominentes piedras, criaturas cargando faroles azules extraídos de las copas de los arboles más sabios.

Entes que levitaban y brindaban la bienvenida al refugio; donde todo lo antiguo vive y no es olvidado jamás. Historias de hadas y castillos de cristal emanan de las bocas de sus habitantes, mientras encienden las antorchas vivaces de sus recuerdos.

Una anciana encendió el caldero y su olor esparció por el lugar, dejando caer de sus manos restos de Estirlich e Irenion, tierra de los sagrados. Abundantes vesanias se cometieron durante el escape, y la mayoría de los grandes ancianos perecieron, se pensó que las historias sucumbieron, pero aún quedaban otras nuevas por surgir.

I fled to the places of the ancient stately land of Estirlich, governed by severing and ladino harsh spirits. My bare feet were prodigies resistant to the stones of greenish terrain. The dampness bathed my desperate eyes to reach the desired place.

The gods watched me, and fearing for my spirit, they retreated leaving their work to fate. I went into the forest and listened to the singing of Menric, the troubadour of the seven points, to appease the flames of my burning soul. Night dew of Estilich, tasty to sweet nectar of the afflicted flowers, who still wait for the promised gold rain.

The Tapio tree was finally in front of me, waiting for my triumphant direction, while the hesperides watched my path with glorious laughter adorning my journey. Being close, I walked slowly through the small, muddy rocks that were near the alboreo lodge. Runes carved in prominent stones, creatures carrying blue lanterns drawn from the tops of the wisest trees.

Entities that levitated and welcomed the refuge; where everything old lives and is never forgotten. Fairy tales and crystal castles emanate from the mouths of their inhabitants, while they light the lively torches of their memories.

An old woman lit the cauldron and its smell spread around the place, leaving the remains of Estirlich and Irenion, land of the sacred ones, falling from her hands. Abundant vesanias were committed during the escape, and most of the great elders perished, it was thought that the stories succumbed, but there were still new ones to emerge.

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